Seducir al infierno en búsqueda de solución. No me llaman, tampoco me permiten estar ahí. Busco encontrarlo en la cruz que tiene mi espalda, pero aún no lo veo. El infierno es, mientras yo no soy ¿Y el paraíso? Aún no lo conozco. Sólo mantengo mi mente a raya para que no escape volando por la ventana del balcón, y arrastre el cuerpo.

Conduzco en la madrugada y veo pasar el infierno. Parpadeo, es ahora o nunca. Me dicen cobarde por no expresar lo que quiero, por no decir me gustás. Hay cobardías más grandes, entre ellas: quedarse en un plano neutral cuando seducís al infierno y él te invita.

La bendición del hombre es la duda, pienso y luego decido ¿Qué sería rozar eso que querés? Cuando el fuego te queme ¿Qué quedara de ella? Sostenerse en vilo por algo superior es amor. Los veo cruzar por mi retina antes de partir, proyecto imágenes de sonrisas compartidas, imagino un mundo sin mí. Y seduzco al infierno cada tres cuadras. Él tiende una alfombra al cielo de los condenados ¿Soy el seductor? La mente es la manzana. Fue dejada y abandonada. Fue.

®️ Piri Chaher